miércoles, 30 de diciembre de 2015
Bien.
martes, 8 de diciembre de 2015
Truco o trato.
Empecé yo, fingiendo. O empezaste tú, gustándote mi mentira. O empezamos los dos... Y luego comencé a quejarme de que no me veías, tan hipócrita y herida como siempre. No te preocupes, acabé por acostumbrarne, pero a día de hoy me siguen gustando los dulces y los sustos de noche de los que ya ni me acordaba. Tiene que haberte importado mucho para conservarlo tantos años, mientras seguías hirviendo agua en mi cocina como si nada hubiera pasado.
Últimamente pienso mucho en ti. Cada vez que le veo a él, acabo pensando en ti. No es que te eche de menos, si nunca te tuve, es más bien que la cuerda floja se va desgastando y me da miedo caerme antes de haber llegado a tener público. Tú llevas tanto tiempo bailando en ella que debes de sentirte en tierra firme... O tal vez piensas que no debemos balancearnos al mismo tiempo y por eso desapareces cada vez que yo me acerco. No lo sé. Es difícil saberlo si nunca me hablas. Debe de haber sido difícil intentar hablarme si yo tenía otros cascos puestos, si yo sólo escuchaba las guitarras. Pero no creo que llegara a gustarme de verdad la música clásica, solamente quería dejar de sentirme sola... O regodearme en ello. Tampoco puedo estar segura, estas historias son de hace ya mucho tiempo y tal vez a estas horas no vale la pena resolverlas.
Si algún día vuelves a sacudirte de encima el pragmatismo, avísame. Siempre quise investigar Europa contigo.