sábado, 21 de septiembre de 2013

Pensamientos en materia prima.

Amar es diferente de gustar, enamorarte, sentir atracción, encariñarte, querer... Muy diferente.

Habría que encontrar la forma de que ese sentimiento no de representara de nuevo, como romper toda la relación, no por mí, sino por ellos, aunque significara a cortar uno de los brazos de mi alma por proteger a sus dragones imaginarios y eso, indudablemente, me corroería como ser humano y me endurecería como persona.

Claramente no sabes lo que significa "para siempre". La eternidad estable es imposible y el amor incondicional, una mentira.

No creo en el amor a primera vista ni en el enlace entre la atracción y el enamoramiento. No "creo en" ellos más que nada porque los odio, porque hacen mucho daño y en la sociedad en la que vivimos nos convendría bastante que estos no existieran.

Soy caos, soy fuerza, soy miedo y soy coraje.

Supongo que es mejor cortarse el brazo y sentir el dolor que volverse vegetal y fundirse con la nada. No me gustará ser persona, pero por lo menos soy humano.

Mis ojos están secos. Los ojos de los pasados también están secos, pero por una vez, por primera y puede que única vez, nuestra esencia es la misma y está de acuerdo consigo misma. Nuestro alma grita, llora y se desgarra al mismo tiempo. Se ha creado una línea que permanece intacta, brillante y amarilla durante todo el camino de la personalidad residente en un cuerpo que camina por la cuarta dimensión. Estamos escribiendo juntos, extrañamente unidos, compartiendo el mismo pensamiento y sentimiento.

La pregunta era, es, ha sido y será igual de simple, confusa e imposible: ¿Alguna vez has amado?

Un sentimiento que desborda tu alma. Dejas de ser capaz de cubrirte y te vuelves transparente, cualquiera que decida fijarse podrá ver claramente ese sentimiento. Aunque tampoco es un sentimiento, ni una sensación, ni un "estar"... Es sencillamente eso, es amor, amor puro sin refinar, amor no tratado, amor más fuerte y salvaje que toda tu persona y, sin embargo, fluye calmado, se desborda a sí mismo, flota ya no sólo dentro sino también fuera de ti, ese amor no te pertenece, solamente "es", ese amor no te controla, pero te domina completamente, utiliza tu alma como recipiente y, al no ser ésta capaz de abordarlo todo, la desgarra y la explota, y flota y fluye a tu al rededor, dejando que lo recojas y estando tú completamente roto, haciendo llorar a tu alma y dejando intactos tus ojos, haciendo que tu presencia grite y se retuerza, no de dolor, no de placer, no de felicidad ni de tristeza, no de bien ni de mal, sino de amor.

Tu presencia se retuerce de amor y tu alma grita y llora, clamando a "dioses" a los que el amor mismo comienza a dar sentido, mientras que tu esencia amante permanece intacta, movida y quieta, durante el paso de todas tus personalidades y distintas formas del "yo", dejando a esa luz amarilla, blanca y reluciente, atravesar todas tus dimensiones desconocidas.

La pregunta era, es, ha sido y será simple, confusa e imposible: ¿Amas?

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