Breve.
Sólo quiero que sepáis que, aunque aún no he aprendido a superarlo, jamás, pero jamás de los jamases, habría preferido no conoceros para no pasar por el duelo. Mereció la pena cada segundo, cada grito, cada lágrima, cada cabreo, cada abrazo y cada despedida.
Puede que ya suene un poco repetitivo pero, de nuevo, gracias.
Beloved, Hikari.
No hay comentarios:
Publicar un comentario