miércoles, 5 de febrero de 2014

Probando una adicción (...)

Siempre supimos que, de los dos, tú eras el compañero. Todos aquellos que han llegado a verte, a conocerte, han sabido que eres, de forma natural, un felino inocente, doméstico, lo cual fue lo primero que decidimos proteger y en lo que nos fijamos cuando establecimos quiénes éramos cuando estábamos siendo juntos. Supimos de tu fragilidad y actuamos en consecuencia, pero... Tanto a ti como a mí, se nos olvidó que yo también soy un animal de compañía, aunque es posible que ninguno de los dos lo supiera en un principio.

Has sido herido tantas veces y has acabado mal con tanta facilidad que nos olvidamos de que yo también podía sentir y de que yo también podía resultar herida... O lo que es peor, podía tragarme las emociones que sabía, no debía sentir.

En cada instante a tu lado se me escapan sentimientos, emociones que sé que no debo decir en alto, lo nuestro es tan frágil, tan hermoso y cristalino, tan perfecto que una palabra, el mismo nombre que describe aquello tan etéreo, hará que se evapore, que se rompa en mil pedazos o que se lo lleve el viento. Y teniendo un sentimiento, cual bomba de relojería, en mis propios labios, ¿qué debería hacer con éste? ¿Canalizarlo, fingir que no existe? ¿Matarlo y matar, por tanto, aquello que nos mantiene unidos? ¿Quemarlo y esperar que todo lo demás sobreviva sobre sus cenizas? ¿Nombrarlo y, con ello, explotar el globo que nos hizo flotar más allá de las nubes? Oh, pero una caída tan larga da tanto miedo...

Es pasivo, por ahora silencioso, serpentea sobre nosotros amenazándome con el continuo pasar de sus agujas, cantándome alegremente la cuenta atrás de mi tiempo contigo. En cualquier momento, en cualquier lugar pudo escaparse: En tu frente y tus cabellos, en tu mejilla, en tus labios, en la piel a la que ya me he declarado adicta... O al abrazarte y ser tu roca, o al apoyarme en ti cada vez que caigo, al entrelazar nuestros dedos antes de recibir juntos un golpe, en una simple mirada nuestra entre un montón de gente... En cualquier lugar puede escaparse y morder. Morderte. Mordernos... y romperlo todo.

1 comentario:

  1. Ha sido tan hermoso, tan profundo, que he llorado llena de sentimientos. No se,.si mis lágrimas sin por. Lo bello, o por lo triste, o por la grande del iceberg que no se puede nombrar.

    ResponderEliminar