Lo de siempre.
Trágate la ira, amor, y sigue desgarrándote el vientre.
Vuelve a susurrarme palabras de amor horas después de estallar en gritos, minutos antes de estrecharme con fuerza contra tu cuerpo, de reventar el mío a base de placer y sangre, horas antes de estallar en gritos de nuevo.
Me sigo repitiendo que todo esto está bien, que no necesito felicidad, la desecho porque lo que tengo es suficiente. Me sigo riendo en voz baja, con la cabeza agachada.
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