jueves, 10 de marzo de 2016

No me arrepiento.

Escritillo breve y falto de metáforas, de vez en cuando no hace daño.

Aprovechando que es tiempo de duelo, últimamente me da por mirar hacia atrás muy a menudo y, puede que tenga lágrimas en los ojos al recordarlo, pero ahora no son algo malo. Siento que tuve gente y, como todo en la vida, las personas entran y se van. Nada, absolutamente nada se repite y eso es algo bueno. Hay personas a las que ya no echo de menos, pero sigo agradeciendo haber conocido. Y la verdad, es que no me arrepiento de nada. No me arrepiento de conoceros ni de alejarme de vosotros, puesto que es lo que tenía que hacer en ese momento, ni de haberos querido con toda mi alma. Estoy pasando por una racha muy solitaria en demasiados sentidos, pero no me siento sola. Puede que haya sido algo tarde, pero ahora sé apreciar todo lo que tuve y lo agradezco.

Beloved.




Para las paridas y lo ridícula que pude llegar a ser en baile, para mi primer amor, para los frikis y las emos, para aquellos idiotas en tecnología, para la del krush, para la de las tardes en tuenti y con el perro, para el de la chupa y las flores, para mi amigo gran gran alto de ampliación de matemáticas, para los tontos de los pasillos, para mi "eterno" rival y admirado actor, para mis padres, para las personas de la triple M, para las personas de taekwondo, para mi hermana, para la parte de la 2da y de la 4ta generación de escénicas y para la 3ra, la 5ta, la 6ta y tal vez algunas personas de la 7ma (DIOS), para el lobo, para el pelazos, y también para mis yonkis. Pero sobretodo para mis compañeros de guerra, que os echo demasiado de menos.

Una vez me dijisteis que yo no había perdido esos dos años. No lo hice. Os conocí.

lunes, 7 de marzo de 2016

Mierda.

Todavía no me creo que no vaya a veros mañana. No me creo que yo hoy haya estado en casa y vosotros donde siempre. No me creo que yo mañana vaya hacer algo diferente a lo de siempre. No quiero creérmelo, de verdad que no. No dejo de pensar en las horas que coinciden con alguna actividad vuestra y en quién coordinará hoy.  En si alguien habrá llorado. Me gustaría abrazaros. Os echo de menos. Pienso que no quiero irme, pero ya lo he hecho. No me arrepiento de haberos querido, pero ojalá las circunstancias no fueran estas. Odio el duelo. Odio el duelo, odio el duelo, odio el duelo, odio el duelo, odio el duelo. En serio, es una mierda. Que sí, que es bueno, que ayuda, que es adaptación, que debo enfrentar mis sentimientos, pero en serio... El duelo es una mierda. De verdad, una mierda. Lo odio. Iría TODOS los puñeteros días a veros, pero me da miedo. Tengo miedo de volver a llorar y de que me vuelva a costar irme, y de acabar yendo verdaderamente todos los días y perderme, a causa de ello, mi propia vida. Otra vez llorando. Madre mía, odio esto. Mierda. Sí. ¿vale? sí. Sí estoy bien, no estoy rota, puedo con esto, claro que puedo con esto, pero estoy dolida y cabreada. Y triste. Pero no me siento sola. O sea, sí, pero no como antes, no como si estuviera sola en el mundo porque ya no lo estoy, pero no quería irme. Mierda. Joder, de verdad que odio esto. Venid a mí, lágrimas, haced lo que os de la gana. Es lo que toca. No me quiero ir. En serio. Dios, qué mal. Qué mal. Me quedaron un par de cosas por decir al final. Qué puñetera rabia.

Voy a hacerme un tatuaje que me recuerde a vosotros. Ojalá os lo pueda enseñar algún día.

Dice Miyavi que el mundo siempre seguirá girando y dice mi madre que en algún momento hay que sonreír y tienen razón.





                                                                                              Beloved.
                                                                                              Hikari.

Compañeros de guerra. (Nuestra hojita de arce)

Se me acaban poco a poco las palabras, que durante tanto tiempo hubisteis de sacarme a cachetadas. No sé hablar, pero os quise como pude. Como supe. Como me enseñasteis a hacerlo.

Tantos golpes contra la pared y tantos gritos a la espalda no pudieron significar nunca una ruptura, a pesar de mi falta de entendimiento al respecto, pero he aprendido con los años a querer discutiendo y a llorar hablando, que es necesario a veces pasarse días explotando globos para desmenuzar los sonidos que pudieron entrar en nuestras cabezas, porque todos comprendemos las cosas de distinta forma. Porque aún juntos y aún queriéndonos, todos vivimos distintas experiencias. Y ahora echo de menos que me alguno de vosotros diga en voz alta haberme visto fumando en el césped cuando debería estar examinándome de autoexigencia.

Cada uno empezó en su propio tiempo, como es natural. Cada uno tuvo su propio recorrido, es lo natural, sí, pero la batalla la libramos juntos. El pasar meses recargando sin movernos del enchufe, sujetados por las manos de los demás; el comenzar a adentrarnos en sentimientos que dan miedo, que no se quieren comprender, acompañados por las miradas de apoyo y asentimiento, por la comprensión de haber pasado ya por lo mismo; el sacar la mierda y querer salir corriendo, salvado por una mano tendida, por una oportunidad abierta; el lanzarnos la verdad a la cara, por mucho que duela, que eso también es amor, que vamos a seguir juntos durante todo el duelo; el alegrarnos con un paso adelante, las palabras de ánimo y el mirar fijamente a los demás y no sólo al propio reflejo; el propio gesto de pasar el papel de mano en mano, como un equipo, ante las lágrimas de alguno de nosotros y el acompañarnos después del llanto, entre risas, merienda y juegos, fumando y cantando, porque hay que sonreír en algún momento y porque hay que celebrar que nos queremos.

Cómo no sentir un vacío al irme. Cómo no haberos amado a todos y cada uno de vosotros. "Familia" es la palabra más acertada que encuentro, yo, que siempre he salido corriendo del amor.

 Pero me dais fuerza y ganas. Recordar cada momento es un regalo tan enorme, que cualquiera que no fuera uno de nosotros no sería capaz ni de imaginárselo. No puedo permitirme dejar de luchar después de haberos conocido. No quiero dejarme al destino porque ahora me quiero y sé que merezco la pena, que merezco el esfuerzo, que soy un ser valioso y que puedo hacerlo. Puedo luchar por mí y puedo salir adelante.

Así que gracias. Gracias por quererme y por darme un lugar en el que ser yo misma. Gracias por enfadaros y reíros conmigo. Gracias por darme la oportunidad. Gracias por estar ahí. Tengo un vacío en el corazón desde que salí por la puerta, pero me llevo muchísimo más que ese vacío. Me llevo el haberme hecho grande y el haberos tenido ahí, así que una vez más, gracias. Os voy a echar de menos.





                                                                                                                       Beloved.
                                                                                                                       Hikari.







P.D.: Ya no escribo con tantas metáforas en mi cuaderno.