Todavía no me creo que no vaya a veros mañana. No me creo que yo hoy haya estado en casa y vosotros donde siempre. No me creo que yo mañana vaya hacer algo diferente a lo de siempre. No quiero creérmelo, de verdad que no. No dejo de pensar en las horas que coinciden con alguna actividad vuestra y en quién coordinará hoy. En si alguien habrá llorado. Me gustaría abrazaros. Os echo de menos. Pienso que no quiero irme, pero ya lo he hecho. No me arrepiento de haberos querido, pero ojalá las circunstancias no fueran estas. Odio el duelo. Odio el duelo, odio el duelo, odio el duelo, odio el duelo, odio el duelo. En serio, es una mierda. Que sí, que es bueno, que ayuda, que es adaptación, que debo enfrentar mis sentimientos, pero en serio... El duelo es una mierda. De verdad, una mierda. Lo odio. Iría TODOS los puñeteros días a veros, pero me da miedo. Tengo miedo de volver a llorar y de que me vuelva a costar irme, y de acabar yendo verdaderamente todos los días y perderme, a causa de ello, mi propia vida. Otra vez llorando. Madre mía, odio esto. Mierda. Sí. ¿vale? sí. Sí estoy bien, no estoy rota, puedo con esto, claro que puedo con esto, pero estoy dolida y cabreada. Y triste. Pero no me siento sola. O sea, sí, pero no como antes, no como si estuviera sola en el mundo porque ya no lo estoy, pero no quería irme. Mierda. Joder, de verdad que odio esto. Venid a mí, lágrimas, haced lo que os de la gana. Es lo que toca. No me quiero ir. En serio. Dios, qué mal. Qué mal. Me quedaron un par de cosas por decir al final. Qué puñetera rabia.
Voy a hacerme un tatuaje que me recuerde a vosotros. Ojalá os lo pueda enseñar algún día.
Dice Miyavi que el mundo siempre seguirá girando y dice mi madre que en algún momento hay que sonreír y tienen razón.
Beloved.
Hikari.
No hay comentarios:
Publicar un comentario