Tantos golpes contra la pared y tantos gritos a la espalda no pudieron significar nunca una ruptura, a pesar de mi falta de entendimiento al respecto, pero he aprendido con los años a querer discutiendo y a llorar hablando, que es necesario a veces pasarse días explotando globos para desmenuzar los sonidos que pudieron entrar en nuestras cabezas, porque todos comprendemos las cosas de distinta forma. Porque aún juntos y aún queriéndonos, todos vivimos distintas experiencias. Y ahora echo de menos que me alguno de vosotros diga en voz alta haberme visto fumando en el césped cuando debería estar examinándome de autoexigencia.
Cada uno empezó en su propio tiempo, como es natural. Cada uno tuvo su propio recorrido, es lo natural, sí, pero la batalla la libramos juntos. El pasar meses recargando sin movernos del enchufe, sujetados por las manos de los demás; el comenzar a adentrarnos en sentimientos que dan miedo, que no se quieren comprender, acompañados por las miradas de apoyo y asentimiento, por la comprensión de haber pasado ya por lo mismo; el sacar la mierda y querer salir corriendo, salvado por una mano tendida, por una oportunidad abierta; el lanzarnos la verdad a la cara, por mucho que duela, que eso también es amor, que vamos a seguir juntos durante todo el duelo; el alegrarnos con un paso adelante, las palabras de ánimo y el mirar fijamente a los demás y no sólo al propio reflejo; el propio gesto de pasar el papel de mano en mano, como un equipo, ante las lágrimas de alguno de nosotros y el acompañarnos después del llanto, entre risas, merienda y juegos, fumando y cantando, porque hay que sonreír en algún momento y porque hay que celebrar que nos queremos.
Cómo no sentir un vacío al irme. Cómo no haberos amado a todos y cada uno de vosotros. "Familia" es la palabra más acertada que encuentro, yo, que siempre he salido corriendo del amor.
Pero me dais fuerza y ganas. Recordar cada momento es un regalo tan enorme, que cualquiera que no fuera uno de nosotros no sería capaz ni de imaginárselo. No puedo permitirme dejar de luchar después de haberos conocido. No quiero dejarme al destino porque ahora me quiero y sé que merezco la pena, que merezco el esfuerzo, que soy un ser valioso y que puedo hacerlo. Puedo luchar por mí y puedo salir adelante.
Así que gracias. Gracias por quererme y por darme un lugar en el que ser yo misma. Gracias por enfadaros y reíros conmigo. Gracias por darme la oportunidad. Gracias por estar ahí. Tengo un vacío en el corazón desde que salí por la puerta, pero me llevo muchísimo más que ese vacío. Me llevo el haberme hecho grande y el haberos tenido ahí, así que una vez más, gracias. Os voy a echar de menos.
Beloved.
Hikari.
P.D.: Ya no escribo con tantas metáforas en mi cuaderno.
P.D.: Ya no escribo con tantas metáforas en mi cuaderno.
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