(A veces pasan cosas buenas.)
[Puede que Osaki Nana no sea mi futuro, pero jamás dejaré de amar a mi alter ego.]
Escucho las desgarradoras guitarras de Kuroi Namida y siento. No sólo pienso, siento. La melancolía siempre está ahí, sólo hace falta fijarse para ser capaz de verla. Y para poder fijarse, para poder reconocerla, hay que saber sentir primero.
Hace mucho que no siento.
Hace mucho que solamente pienso, que dejo de frustrarme y sigo adelante pero, a veces, recuerdo lo trágico que me ha parecido siempre el concepto de seguir adelante.
A veces creo que he convertido en un conjunto cosas que no necesariamente van de la mano.
Hay muchas más cosas a parte de pensar en masculino. Antes era dueña de mí misma, sobretodo de mis sombras, pero también del resto de mí y siento que he perdido eso. Me he distraído demasiado y ahora sólo entiendo esas palabras en femenino. Dueña de mí misma. Duro. Durísimo, pero potente. Me encanta. Me refleja. Esas palabras me reflejan en femenino.
Tal vez dejé de sentir por dejar de destruirme, pero amar restregar mi piel con escarcha seca no tiene por qué ser negativo. Puedo dejar de pensar demasiado. Puedo volver a ser yo. Puedo dejar de comportarme como si yo fuera el eco que tanto echo de menos tener en a cabeza y, todavía mejor: Puedo hacerlo sola.
Sí, sigo siendo un tío, pero estas palabras me las debía en femenino. Ya las traduciré en algún momento.
Tendré que volver a pasar por el dolor para encontrar el resto del sentimiento y hoy en día sé no hacer un drama de ello. Estoy bien, pero va siendo hora de volver a ser yo. Quiero salir, quiero llorar, quiero volver a amar que me llueva encima, quiero quitarme la pereza de encima, que me vuelva a dar igual que se me arrastre una cucaracha por la bota. Me echo de menos.
He dejado de vivir porque sentirme viva y hacerme daño eran cosas que solía hacer al mismo tiempo, pero ahora tengo lógica suficiente como para controlar mi tendencia a mentir escondiéndome las muñecas sin tener que llegar a fingir que no entiendo todo el revoltijo de sangre seca que hay en los parques de mi pueblo por la noche. Lo entiendo y no por ello me hago yo también daño.
Puedo volver a sentir, a querer, a desgarrarme y a amar; a ponerme las botas y raparme la cabeza, a pasar noches sin dormir y a llorar en el hombro de una amiga. Puedo hacer todas esas cosas y no estar rota. Puedo recuperar todas las cosas que amo de mí misma sin renunciar a ponerme un traje y salir maquillado a las fiestas familiares. Puedo quererme al completo. A mí. Puedo amarme y odiarme al mismo tiempo, porque sigo siendo una flecha de neón, pero soy mucho más que eso. Soy miedo y soy coraje. Soy pies descalzos y soy mi propia luz. Soy Hikari.
光。
No hay comentarios:
Publicar un comentario