martes, 21 de enero de 2014

Plumas de cartón (1).

Alguien debería estamparme algo en la cabeza, permitiéndome así pensar con claridad... El problema es que no pretendo que eso suceda.
Sentimientos movidos por racionalidad, caos como emoción definitiva y desorden ejerciendo como decisión y pensamiento.
Las tres partes de uno mismo -el yo de mi cabeza y quien controla todo lo que sé y hago de mi mismo, el yo vivido y el yo que soy- fundidas y mezcladas, de las cuales cada quien decide ver lo que más le gusta.

La extraña adicción, satisfacción y conformismo de la mala vida. El conocimiento de un reciente cambio radical en el modo de exponer la propia personalidad al mundo, debido a un cambio en el deseo de gobierno de las mismas partes al control de tu cabeza y tu persona, la cual en ningún momento cambia. Tal vez dicha exposición ha cambiado, a cualquier posible ojo externo a esta cabeza, para mal, tratándose ese mal de otro pequeño fragmento de ti mismo, de quien prefieres ser al moverse y no fijarse aún el orden de todo aquello que conforma tu conciencia, antes que convertirte en aquellas cualidades que podrías llegar a amar tener.
Sintiéndote cómodo ante tus malas decisiones.

"Vivo con ojeras, me arrepiento continuamente, soy consciente de mis malas decisiones, quemo mi alma por emociones irracionales ante los propios sentimientos que me observo pensar, obedezco a mis peores impulsos, descuido aquello a lo que soy importante, hiero a quienes no han conocido en mí esta forma de ser y continúo sin volver la mirada hacia ellos, provoco que consideren el tomar también malas decisiones, no reprimo mi naturaleza salvaje y caótica rompiendo así el espacio que me era guardado en el corazón de ciertos seres queridos... Y estoy eligiendo ser así. Son incontables los caminos retorcidos que decide tomar mi egoísta persona y los escojo, me libero y me desato de mí mismo. Con quien soy ahora, hasta para mí mismo, entrar en mi persona significa entrar en arenas movedizas."

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