domingo, 27 de julio de 2014

...por, en dolor, una palabra.

Os tomáis a broma el concepto. El mundo, incluidos mis seres amados más cercanos, no son capaces de concebir la idea de un miedo tan grande y tan terrible. Del horror de lo inminente. Se lo toman a broma, se ríen, llegan incluso a recomendarlo, a recomendármelo. Yo sigo callada y tiemblo.
...Serán capaces de desprenderse de sí mismos tan fácilmente, de llegar incluso a olvidarse ellos, olvidando lo que les fue importante algún día.

La lógica deja muy claro que es inevitable. Es imposible escapar a esto, es inminente esta muerte... Pero, ¿qué será de lo vivido, entonces? ¿Dónde quedará guardada tanta magia? Si el olvido, nuestro olvido, está tan cerca y es incluso por ti tan codiciado, nosotros que fuimos eternos, ¿dónde quedaremos? Nuestros instantes de infinita y grandiosa eternidad, los momentos realmente vividos, ¿dónde se quedarán nuestros instantes de vida?
Si yo olvido, si yo, por medio de olvidarte, me olvido a y de mí misma y se me escapa en un suspiro el vivir, si dejo de recordar, de saber quién he sido y qué he sentido, si me despojo de mi esperanza y mi eternidad, de mi humanidad misma, ¿qué será de mí, de un yo cuyos tiempos verbales permanecerán trágica y temporalmente atados a su incompleto recuerdo y deseo de existencia? ¿Qué será de mí si dejo de saber quién soy contigo?

miércoles, 23 de julio de 2014

Sogas de papel. (Nenufar cont.)

Creo que acabo de darme cuenta de que
el Sol brilla por encima de tus restos,
quemando heridas y forzándolas a cerrar,
dándome mi oportunidad para caminar a pesar de estos.
El pequeño inconveniente es que,
cuando se obligan a cerrar tan deprisa,
dejan cicatrices grandes, supongo.

Sangre.

Muerde.
Lentamente, se desliza entre la oscura maleza del bosque de sus retorcidos pensamientos. Una verdad. Un sentimiento. Un pequeño guerrero en contra de todo un imperio, la base de una personalidad. Pero ese guerrero permanece escondido demasiado tiempo y tiene demasiadas vidas, cuenta con la ventaja de ser un pensamiento que siempre vuelve y, poco a poco, cumple el ambicioso objetivo de destrozar toda una civilización. Despacio, un pensamiento que brota desde dentro, desde lo más profundo, desde la incontrolable marea de emociones de esta clase de ser humano, brota y toma la forma de un sentimiento que, al surgir, se convierte en guerrero, en soldado de la controversia y el conflicto mismos.

miércoles, 16 de julio de 2014

Madrugada tras una noche llena de lluvia.

Esta noche va a ser dura, para mí y para ella así que, por favor, antes de que me vaya, abrázame y bésame en algún sitio que sea sólo nuestro, tal vez en el mentón o en las rodillas... Abrázame y guárdame en el alma un secreto, encierra alguna de nuestras brillantes estrellas y escóndela en mi pecho para que dure toda la noche, para que me ayude a sobrevivir a la madrugada, para que consiga iluminarme hasta que pueda volver a tocar tu piel y hagamos salir el sol, hasta que encuentre de nuevo el sabor de mis labios en los tuyos y sepamos seguir fundiéndonos en uno. Hasta entonces, guárdame en el oído tus susurros y en el pecho tus caricias, guárdame alguno de nuestros tesoros en cada uno de mis escalofríos para que así, al adentrarme en el mar y en la noche tenga un recuerdo con el que brillar y no perderme.


2:28am, Lunes 9, Jun.

sábado, 12 de julio de 2014

Humo por las mañanas.

Allí donde golpeaba el Sol, al pie de otras montañas, mucho más reales, incluso literales, sonó tímida su voz sobre las cuerdas de alguna guitarra.

Con el movimiento continuo de toda esa gente, la naturaleza se hallaba irónicamente revuelta por la -en ellos ordenada, aunque en comparación con el original paisaje, caótica- organización de las personas que allí se encontraban.

 A los pies de su dulce, sonriente y ya apagada voz, él, rodeado de sus seres queridos, aquél a quien amaba y seguía deseando, aquél al que había dejado de necesitar, recostado, escribiendo sobre el río, encaramado a un árbol, siendo arte. Él, pura poesía, magia y maravilla, luciendo serio y brillando su aura, también sonriente.

 A su alrededor, un mundo de hojas pintado con repetitiva gracia por un claro lápiz verde. Calma, por fin. Su cabeza pasivamente reposaba sobre la relajante monotonía de un paisaje monocromático.

 A lo lejos, gentes alegres, sonrientes, gentes en armonía formando una llamativa melodía ligeramente disonante en torno a la flora que les rodeaba, haciéndola sentir a ella a un cercano y extremadamente corto paso de un bienestar emocional que llevaba ya mucho tiempo echando de menos.

domingo, 6 de julio de 2014

Escondrijo sonoro.

La música sonaba, pasivamente, detrás de sus orejas. El roce de la pluma sobre el papel emitía la melodía principal sobre la banda sonora que eran sus latidos y el recuerdo de una respiración entrecortada.

Ella cerró los ojos, con calma, dejándose llevar por el viento y el movimiento de hojas tras la ventana, por las guitarras que tocaban al son del mismo alma de una tarde de verano de aquel pueblo sombrío, embrujado, atrayente y destructivo y, sin embargo, escondrijo del tesoro que era una luz llena de vida, corazón sonoro de aquél pueblo tan lleno de sueños que no serían concedidos.