Os tomáis a broma el concepto. El mundo, incluidos mis seres amados más cercanos, no son capaces de concebir la idea de un miedo tan grande y tan terrible. Del horror de lo inminente. Se lo toman a broma, se ríen, llegan incluso a recomendarlo, a recomendármelo. Yo sigo callada y tiemblo.
...Serán capaces de desprenderse de sí mismos tan fácilmente, de llegar incluso a olvidarse ellos, olvidando lo que les fue importante algún día.
La lógica deja muy claro que es inevitable. Es imposible escapar a esto, es inminente esta muerte... Pero, ¿qué será de lo vivido, entonces? ¿Dónde quedará guardada tanta magia? Si el olvido, nuestro olvido, está tan cerca y es incluso por ti tan codiciado, nosotros que fuimos eternos, ¿dónde quedaremos? Nuestros instantes de infinita y grandiosa eternidad, los momentos realmente vividos, ¿dónde se quedarán nuestros instantes de vida?
Si yo olvido, si yo, por medio de olvidarte, me olvido a y de mí misma y se me escapa en un suspiro el vivir, si dejo de recordar, de saber quién he sido y qué he sentido, si me despojo de mi esperanza y mi eternidad, de mi humanidad misma, ¿qué será de mí, de un yo cuyos tiempos verbales permanecerán trágica y temporalmente atados a su incompleto recuerdo y deseo de existencia? ¿Qué será de mí si dejo de saber quién soy contigo?
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