miércoles, 23 de julio de 2014

Sangre.

Muerde.
Lentamente, se desliza entre la oscura maleza del bosque de sus retorcidos pensamientos. Una verdad. Un sentimiento. Un pequeño guerrero en contra de todo un imperio, la base de una personalidad. Pero ese guerrero permanece escondido demasiado tiempo y tiene demasiadas vidas, cuenta con la ventaja de ser un pensamiento que siempre vuelve y, poco a poco, cumple el ambicioso objetivo de destrozar toda una civilización. Despacio, un pensamiento que brota desde dentro, desde lo más profundo, desde la incontrolable marea de emociones de esta clase de ser humano, brota y toma la forma de un sentimiento que, al surgir, se convierte en guerrero, en soldado de la controversia y el conflicto mismos.

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