miércoles, 4 de noviembre de 2015

"Mentiras". "Nosotros".

No sé por qué me molesto en recordarte. No debería hacerlo. Llevo meses jurándome que no volverá a ocurrir... Pero el dolor es adictivo, ¿sabes? Debe de ser lo único que me une a ti. Debe de ser el motivo por el que siempre me has gustado tanto, desde el mismísimo principio.
   Sólo eres las guitarras que utilicé para deleitarme cuando me cansé de salir a abrir los brazos bajo mi lluvia plateada. Un cambio de corte de pelo cuando dejaron de morderme las orejas.

En el fondo todo se reduce a mí. A mis gilipolleces, a mi odio por mí misma, a que me cuesta entrar en mi propia casa y me invento romances imposibles para frustrarme y frustraros. Porque no eres el primero, pero deberías ser el último.

Autosatisfacción. Autobiografía. Tonterías. Idealización. Eco. Tabaco. Yo. Suficiente.

Es suficiente. Ya va siendo hora de que te deje enredarte entre tus fantasmas, sé que no cerraste los cajones con llave y que los miras de vez en cuando. Te olvidarás de mí, no pasa nada, es lo de siempre.
   A mí me queda el recordatorio de que me abrí paso a golpes dentro de ti, regodeándome en cada puñalada que recibí de tus defensas. Y me siguen cayendo. Me las sigues tirando. Tú y tus alucinaciones. Porque nunca llegaste a verme, pero yo me sé tus andares de memoria. Y de nuevo, yo. Qué idiota. Con lo que cuesta despegarse de alguien bien conocido.

Pero, en fin, me recuerdo y "nos" recuerdo, y nunca fui más que otro fantasma en esto. Tú ocupabas todo el espacio y ahora me toca mirarme a secas, sin licor, sin porros, sin mentiras, sin ti. Estaré bien, no pasa nada. Algo como esto no puede ser amor verdadero. No es posible. Amor es cuidado y tú no llegaste ni a quererme.

Pero.

...Pero...
Pero yo sólo sé escribir cuando no sé hablar y nunca supe escribir a tu lado.

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