Y seguiré respirando tu nombre entre verso
y verso y seguiré echándote de menos como si aún existieras,
como si alguna vez lo hubieras hecho.
Me seguirá faltando algo cada vez que abrace a otro,
cada vez que me coman a besos,
cada vez que me acaricien y me mientan al oído,
me estará faltando esa locura.
Y echaré de menos que me susurren estúpidas palabras de amor al oído...
No.
Echare de menos creer que no son mentira.
Podría agradecerte que te fueras, que me dieras la oportunidad de cambiar, pero no tengo intenciones de mentirte. No ayudaste. No ayudaste en nada. No es algo para agradecer que te fueras, que intentaras arrasar conmigo y me abandonaras.
No voy a agradecerte que te fueras
No voy a agradecerte que te fueras y no voy a agradecerte que me intentaras arrasrar contigo porque lo odio y te odio. Porque odio que te fueras, odio que me abandonaras y odio que fueras semejante pedazo de mierda como para romperme casi completamente y te odio. Y no voy a agradecerte porque te sigo echando de menos. No puedo agradecerte que me hicieras más fuerte porque no lo hiciste. Solamente devoraste las cosas que te llevaste de mí en mal orden. Debiste llevarte primero la cordura. Debiste llevarte primero las ganas de vivir. De haberlo hecho, todo sería tuyo ahora. Pero fuiste llevándote otras cosas poco a poco. Te llevaste el compromiso, te llevaste las ganas de amar. Te llevaste el compromiso, perdiendo el tiempo. Te llevaste las ganas de amar, mintiendo. Te llevaste la ilusión. Te llevaste la música. Te llevaste las sonrirsas. Te llevaste el respeto por mí misma a base de sexo y drogas. Te lo llevaste prácticamente todo, pero en mal orden. Debiste llevarte primero la cordura y debiste llevarte primero las ganas de vivir. De haberlo hecho, aún seguiría siendo tuya.
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